
Cuando la sociedad establecida se desmorona, tan solo queda adaptarse, reconstruirla o morir. James Cañon, bajo el influjo del realismo mágico, nos presenta una fábula moral demasiado larga, donde las buenas intenciones quedan a la sombra de flojas metáforas.
La historia del pueblo de Mariquita, un pueblo castrado, donde no solo desaparecen los hombres, sino cualquier atisbo de masculinidad “Un pueblo de viudas en tierra de hombres”.
Una historia sobre el descenso al abismo de una sociedad desmembrada, que lo perderá todo, incluso el tiempo, y el posterior resurgir, cual ave fénix, de una sociedad utópica, construida sobre los restos de sus propias cenizas.
Un libro reiterativo, que invita a pensar lo que uno ya ha pensado mil veces. Un cúmulo de buenas intenciones que, sin embargo, no convence. Plagado de conflictos poco creíbles, incluso en el marco del realismo mágico. A pesar de todo, entretenido, de fácil lectura, con alguna que otra maravilla (quizás por esto tan sólo merece la pena sumergirse en él) oculta entre sus páginas.
Un libro donde el acto creativo depende más de la capacidad lectora e imaginación interpretativa del usuario que de la destreza del escritor. Cuyo néctar más dulce no se encuentra entre sus páginas, sino en las interpretaciones de los compañeros, en las charlas de café, y en la buena compañía.
Ernesto.












