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miércoles, 27 de mayo de 2009

SIDHARTA, UNA LECTURA EVOLUTIVA

En el bicentenario de la obra más importante de Darwin, no cabe sino hacer un esfuerzo, desde el club de lectura, por comprender las profundas implicaciones a todos los niveles de la vida, de la formulación de una teoría que cambió, para siempre, la concepción de nosotros mismos y de aquello que nos rodea. Aceptando este ejercicio de comprensión, me he propuesto el más difícil todavía, hacer una lectura evolutiva de un libro sobre espiritualidad.

Entre la amplia gama de contenidos profundamente humanos que trata Siddharta, quizás sea, el valor de las imperfecciones humanas, la que pueda erigirse como hilo conductor de toda la obra. Es la búsqueda de la perfección el detonante que hace al protagonista iniciar su viaje vital a través de los laberínticos caminos de la espiritualidad, la religiosidad, los negocios, el amor y el sexo. En todas esas experiencias encontramos un esquema parecido: Atracción por la aparente excelencia de tales actividades, puesta en práctica y pericia, rozando la perfección, en su praxis y desengaño al comprobar que la perfección no es la fuente de la felicidad. La moraleja final está servida: La felicidad no se encuentra en la perfección. Nuestro protagonista solamente alcanza la felicidad cuando acepta sus imperfecciones y firma la paz con las del mundo.

La evolución, postulada por Darwin, nos hace víctimas de los mismos principios, somos, permítanme el símil, una casa reformada, vaya usted a saber cuantas veces, durante más de 3500 millones de años. Esto nos hace animales esencialmente imperfectos que, sin embargo, muestran una gran eficacia en según que empresas, y aun somos capaces de sorprendernos a nosotros mismos. Hay numerosas pruebas de nuestra imperfección debidas a nuestro pasado evolutivo; nuestros ojos y su punto ciego debido a que el haz de neuronas que transmiten las señales luminosas al cerebro, se encuentra en la parte contraria a la que un diseñador inteligente la habría puesto, El hipo, molesto problema relacionado con nuestro pasado como anfibios, y el riesgo de atragantamiento, como resultado de nuestro desarrollo del órgano que nos permite la capacidad de hablar.

La posición del aparato fonador en nuestra especie, que está situado en una situación muy abajo del cuello con respecto de otros mamíferos, nos permitió hablar y desarrollar el lenguaje extremadamente diverso que actualmente nos convierte en unas de las especies sociales más complejas, esto nos costó unas vías aéreas más largas que aumentan la posibilidad de atragantamiento, un problema que nos puede acarrear la muerte. ¿Merece la pena?.

Siddharta ataca frontalmente a las palabras, dice que son un medio de comunicación útil pero incompleto, que no describe la verdadera esencia de las cosas. La evolución nos enseña que el órgano que nos sirve para articular las palabras es también imperfecto, y esta imperfección nos puede costar la vida. A pesar de ello los poetas buscan la belleza y perfección en las palabras, y los lectores buscamos un rinconcito de felicidad en ellas.

Tanto la evolución como Siddharta llegan a la misma conclusión: somos esencialmente imperfectos, tan sólo nos queda aceptarlo y ser felices.
Ernesto.

sábado, 21 de febrero de 2009

SIDDHARTHA


Siddhartha no se sentía satisfecho con las enseñanzas de sus seres mas queridos, por lo que decide hacerse Samana, con las renuncias a los placeres mundanos y las mortificaciones físicas que ello lleva consigo; lo que le permite vivir de una manera mas cercana y armónica con la naturaleza.
El encuentro con Kamala, permite contrastar dos placeres distintos el espiritual y contemplativo de Siddartha y el afectivo de Kamala que a su vez se complementan y despierta en Siddartha la ambición por el dinero y los placeres de la vida y el afecto de Kamala.
Siddhartha, se instala en la vida mundana del culto al cuerpo, bajo las ordenes de Kamaswami, pero a pesar de tener a su disposición todos los placeres culinarios como de servidumbre, la insatisfacción y la alegría corroe su estado de ánimo, hasta tal estado que llega a pensar en el suicidio.
En su pesad umbroso deambular Siddhartha se encuentra con el barquero Vasudeva, con el congenia en su manera de concebir la vida sencilla y disfrutando de la velleza mas primitiva de la naturaleza.
En su relación con Kamala, Siddartha tiene un hijo, que trata de educar, en el razonamiento, la bondad y la paciencia, es decir evitando el castigo físico; su hijo no entendía aquel lenguaje de su padre, que ante la falta de respeto su progenitor respondiera con un gesto de amabilidad.
Pero la experiencia de relación Kamala y Kamaswami, Siddhartha comprendía mejor a los seres que no vivían como el, dignos de estimación y de respeto.
Concluyendo, que si abundaran los Siddharthas, habría menos hambre y menos contaminación ambiental en el mundo y las relaciones en pareja estarían menos condicionadas, por cuestiones, económicas, familiares o religiosas y quizás t
odos seriamos mas felices. Franciso